“El trabajo con jóvenes es ya una seña de identidad del club Zuzenak”

lander lozano zuzenak bsr

Regresar a División de Honor es un reto ¿cómo la afrontáis?

No nos tenemos que olvidar de que es una categoría en la que muchas plantillas cuentan con muchos jugadores profesionales, que no es nuestro caso. Ese perfil de jugadores lo tenemos que suplir con un trabajo más de equipo, siendo todos una piña.

En el caso de Fundación Vital Zuzenak hablamos de dos incorporaciones nuevas, Rubén Viso y Pablo Miguel “Piti” ¿qué pueden aportar?

Son dos jugadores que nos van a subir mucho el nivel, sobre todo, en el ritmo de juego, con velocidad y posibilidades para hacer defensas alternativas.

El salto de Primera División a División de Honor es muy grande. ¿Lo notaréis?

Para que la gente entienda la comparación es como si quitáramos una categoría intermedia, en futbol es como subir de 2ª B a Primera División y en basket normalizado, es como subir de Leb Plata a ACB. Es difícil poder competir. Sabemos cuáles son nuestras limitaciones, también nuestras virtudes y explotaremos nuestras cualidades como equipo. Sabemos que habrá rivales con los que será prácticamente imposible competir, como Ilunion o Albacete que están varios escalones por encima, pero serán partidos que nos servirán para aprender y daremos siempre la cara. No todo es ganar o perder.

Son equipos que juegan a otro baloncesto ¿no?

Sin duda. Es otro ritmo. El deporte es el mismo, las normas son las mismas, pero es cierto que ellos son unos super-jugadores, muchos de ellos con la plata paralímpica y todos internacionales. Ilunion, Albacete y Bilbao acaparan muchos de los jugadores que han obtenido la plata en Río.

¿Cómo se mentaliza a un equipo que sabe de antemano que va a perder por más de 50 puntos? ¿Hay un trabajo extra para ti como entrenador?

Para mí como entrenador es algo que no me pillará de sorpresa porque ya hemos estado dos años en esta categoría y para parte del equipo tampoco. Los jóvenes debutantes son los que no conocen esta situación y vivirán la experiencia. Lo importante será mirar la evolución que tengamos partido a partido olvidándonos de esos marcadores que, en algunos casos, serán muy abultados. Debemos valorar los detalles que se den en cuanto a crecimiento individual y como grupo.

El equipo mezcla veteranía y juventud, con cinco jugadores sub 20 ¿es el fruto del trabajo con la cantera?

Pues sí. Tanto Igarki, Ibai, Alejandro, David y Martín pueden formar un quinteto sub -20, algo que pocos equipos en División de honor pueden decir. Me siento orgulloso de ese trabajo con los jóvenes.

¿Cómo ha sido ese proceso de captación de jugadores?

De mucho tiempo. Tenemos clara la filosofía en el club y que ese es el camino. Todo supone mucho trabajo no solo a pie de cancha sino de gestión desde Julio como presidente, Rubén como director deportivo, Itsaso en la gestión de la entidad o el propio departamento de prensa para difundir todo esto. Lo mejor es que se ha consolidado como una seña de identidad del club el trabajo con jóvenes y que se reconoce a nivel nacional. Hace falta savia nueva porque ha sido un deporte muy envejecido con jugadores mayores que no se iban porque no había relevo.

¿Has llegado a abordar a gente en la calle para que se animaran a que conocieran Zuzenak?

Sí sí. He llegado a perseguir a alguno que he visto que tenía alguna discapacidad. La clave es la naturalidad. Invitarles a que nos conozcan y a que se animen a probar. En algunos casos, se han quedado y forman parte del equipo porque les ha gustado el gran ambiente y la gran familia que formamos.

Es una temporada distinta porque por primera vez, habrá un equipo filial que competirá en Primera División. ¿Es la estructura soñada?

Con esta estructura hay mucho más trabajo, pero es más fácil trabajar con esa filosofía de formación. Entre ambas plantillas manejamos 25 jugadores, algo impensable hace cuatro años. A nivel logístico y organizativo supone mucho esfuerzo, pero nos ofrece más dinámicas y alternativas porque los jóvenes van a ir adquiriendo esa veteranía necesaria para subir al primer equipo.

¿En qué punto del camino estamos para lograr que el baloncesto en silla sea un deporte sin la etiqueta de discapacitado?

Llevamos soñando con esa idea hace tiempo. La posibilidad de que jugadores sin ninguna discapacidad puedan ser integrantes de los equipos sin problema. Que se vea como otro deporte más que ofrece espectáculo. Hace falta esa oficialidad. Porque existe demanda por parte de los clubes y jugadores que quieren jugar a baloncesto en silla porque les gusta más que el normalizado. Ojalá podamos pronto lograr esa meta que daría el empujón definitivo a este deporte.

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